Es un mundo extraño este donde no encuentro mi sitio, la torpeza y el descalabro son el pan de cada día y el encanto y el asombro el elixir de algunas noches. 
No es tanto el amor a los números, sino más bien un conjuro para tocar el suelo, pero en ocasiones los antídotos se vuelven más fuertes que la enfermedad y habré de vivir sin ellos.
Aunque me olvide la compra sobre el techo del coche y arranque y oiga un estrépito de huevos al chocar contra el suelo, y pierda las llaves y la cartera y los papeles y la cabeza.

Y crea que el malvado no nació así
y el desconfiado tuvo sus motivos
y el envidioso un mal reparto en sus cartas
y el enojado poco líquido amniótico
y el tramposo un mal maestro...
siempre llegará la noche
y podré asomarme al balcón
de cortinas abiertas y soñar
que es posible, que aún es posible
vivir.

5 comentarios:

  1. Últimamente me dio por las canciones...

    https://youtu.be/wvqlAhtNlZw

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  2. Los raros somos nos...el mudo lo configuramos a nuestra madera. .. (si nos dejan...)Adoro a Chaveta en su voz acabada y rota...pero segura..🌷

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  3. Desde luego no madera....que no es mi matería prima....manera..quicir..🌷

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