Todo se mueve. Se muere.

Reflexivos.

Todo mueve. Muere.

Oscilantes.

En la claridad del silencio

la palabra no oscila.

El amor tampoco. 


Nadie me espera detrás del espejo,

atravieso su luz a grandes pasos,

el silencio me llama por mi nombre:

llevo un poeta muerto entre mis brazos.




Amelia Díez Feijoo

En apariencia similar
al resto de la gente,
pero con códigos distintos.
Descifrarlos me condujo a arañar
una piedra usando como uñas el aire.
Te reconocí en el camino,
y dejé de soplar, dejé de rascar,
porque finalmente entendí
que, a través de ti, la maldita roca
comenzaría a sonar. Y ahora
sólo busco esa música y ahora
no sé dónde quedó la piedra.

Esperanza


Para AO

Cuando su padre, cuando su hermano,
cuando los soles y las lunas,
cuando el viento, cuando la lluvia
se teñían de oscuro,
volteaba entre sus manos
la casita entre los pinos.
Dentro del agua, detrás del cristal,
cada copo de nieve procuraba
un abrazo a su corazón.
Y a sus ojos volvía la luz
que nadie consiguió arrebatar.

Arden las islas,
arden los bosques
y los pájaros y los árboles,
arden las ilusiones,
y la flor pequeñita que sobrevivió
a la nieve del invierno,
aquella, de tres pétalos malvas,
que temblorosa sobre el blanco
se mecía para calentar tu corazón,
ella también arde...

Tu amor como única reseña


No quise que nadie me oyera,
                                                salvo tú.
No quise quedar dormida
más que en tus brazos,
                                               a salvo. 


Y estar alerta aquí, donde el tiempo
marca las mareas de los peces.



Nostalgia


Muchos niños hablan de antes del tiempo,
recuerdan cuando eran más viejos:
algunos cuentan de barcos y grandes
navíos, otros sienten nostalgia
de algunos amaneceres,
los hay que concretan y hablan
de un bisabuelo que era su hijo.
Saben que vienen y saben a qué.
Cuando crecen se olvidan, 

otros aparentan que olvidan 
pero toman la pluma 
y la tinta por el papel des anda el camino...