La danza de las abejas


Baila la abeja que explora,
baila para comunicarse
e indicar a la que recolecta
dónde el néctar,
dónde la flor
que podrá transformar
en miel.
Así la danza circular
que procura la musa
al poeta.


“Pues quienes nos comprenden esclavizan una parte de nuestro ser”  K. Gibran

No estreches los surcos 

por donde debe pasar el agua. 
No importa si se desvían,
han de quedar espacios
entre los montículos de tierra
para que el fruto pueda brotar.

Tenía aletas
y tenía alas.
Pero se plantó en la orilla
dudando
si era preciso
secarlas para nadar
o mojarlas para volar.


Insaciable


Persiste el sueño
que nos sueña.
No se desperdiga
por el éter,
sigue creciendo,
quiere instalarse
en nuestras vidas
y no morir
ni cuando éstas cesen.

La soga


Es el collar más bonito
que has llevado nunca,
jamás te va a apretar,
no lo dudes,
se adaptará a tu cuello
y brillará cuando la oscuridad,
cuando los sueños se rompan.
Es el collar que buscabas,
¿no ves sus destellos?
¿no sabes mirar?
Dame la mano,
sube a la silla y salta.
El collar te salvará.

Congruente incongruencia


Iban los locos

tan seguros con su cordura

como los perros con su bozal,

sabiendo que no podían morder

porque algo se lo impedía.

Mis caderas se estrechan,
mi vientre se redondea.
El fruto que es mi cuerpo
cambia, pero no sucede nada.
Hay que volver a ajustar las cuerdas
para afinarlo, para que siga sonando.
Temía que se parara,
que dejara de bailar,
pero el río sigue su curso
al ritmo establecido.

Las nubes con forma de dragón
y la niña que se columpiaba
siguen intactas,
aunque el columpio de hierro
hace muchos cielos, muchas nubes
que se evaporó.
El amor es todo lo que hubo,
todo lo que hay, todo lo que habrá.
El tiempo es un ladrón de guante blanco
al que siempre le quedará
su gran obra pendiente.