No imagino: 

veo

un rojo intenso 

cuando escucho a Bach;

no invento:

siento 

una caricia en mi frente 

cuando saboreo una fruta; 

no cuento ningún número 

cuando navego en mis sueños: 

un nueve es un árbol, 

un tres una hoja, 

el caballo es un quince…

No apuesto:

intuyo el azul de tu alma

y sus matices oscuros,

grisáceos. 

No los dibujo:

sólo los observo, 

los amo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario