Hay una piedra que se adapta 

perfecta a nuestras manos 

como si la hubiera esculpido 

algún dios tomando como molde 

nuestros parecidos, 

nuestras diferencias. 

La encontraste en la orilla 

esa tarde donde el mar susurraba:

amaos, los espejos engañan. 

4 comentarios:

  1. Los espejos engañan nuestra "cobertura" y admito,que hasta los ojos...pero núnca el corazón.Un bellísima poema...en mis manos,mis ojos y mi corazón...después del susto...

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    1. El Cristal ha de estar tan limpio como lo está el tuyo.
      Gracias, amiga del alma.

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