Mis caderas se estrechan,
mi vientre se redondea.
El fruto que es mi cuerpo
cambia, pero no sucede nada.
Hay que volver a ajustar las cuerdas
para afinarlo, para que siga sonando.
Temía que se parara,
que dejara de bailar,
pero el río sigue su curso
al ritmo establecido.

3 comentarios:

  1. El río...que sigue su curso pero cambia su música..¡como la vida..!

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    1. Cambia la música, Amelia, pero seguimos bailando.
      Gracias por seguir aquí, gracias por todo, querida amiga. ❤️❤️❤️

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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