Hoy he vuelto a Bidania


La casa se ha convertido en hotel,
ya no está el fantasma de la señora.
Se han descubierto los pasadizos
secretos, y han caído los doseles,
los crucifijos, los escudos y el piano
al que le faltaba el do más grave,
pero la misma luna sigue iluminando
a la niña desde el puente de atrás.


Cuántas transformaciones has sufrido,
antes parecías viejo y ahora eres un niño.
He levantado piedras, te cuento,  ya ves,
también me aficioné por este deporte
autóctono desde tan lejos.
Siendo niña observaba esos rostros
como de arcilla e imaginaba a Goliat 

pariendo una losa entre gestos de dolor 
jaleado por un corro de matronas.
Creo que en eso he invertido el tiempo.

Descarriado



Uno se va cuando en el vaho
siente el aroma de otra celda
que había confundido con nido.
Desde una torre de control
alguien traza barrotes sobre el azul.
Pero el pájaro ama el viento 

que lo empuja de mar a mar.






Recordar



Nada hay desordenado en tus sentidos,
me dice una voz que llega de pronto;
¿quién te dijo que para escuchar
necesitas los oídos,
qué vara, mujer, os aniquiló la visión,
qué máscara de la razón la palabra?
Tu corazón nada sabe de números
pero dirigirá tus pasos
como el más avezado patrón
y el más honesto crítico.
Y al igual que hace mucho, mucho, mucho,
recordarás el milagro de respirar.


Gracias



No interrogo a aquel árbol que me acuna,
dejo que me acaricien sus caminos
y no temo su fuerza ni su altura.
No siento envidia si el sol siempre elige
su hermosa copa para descansar.
Recuerdo hoy lo que un día me dijiste:
todo aquello que brilla es porque es único.



Perfecto endecasílabo que conviene no olvidar.

En que la noche sola



En que la noche sola,
donde ya ni los muertos
que poblaban la casa...
Imaginan que está bien,
no acompañan su aliento,
ni besan su espalda...
En que la noche sola,
donde ya ni la estrella
en los pies de su cama...
La despide y la colma
de caricias, de gracias...
En que la noche sola, tan sola
sin un alma que la visite.


A golpe de sueños que no se cumplen
se impone la realidad. No hay más.
O quizá haya tantas realidades
como perspectivas de un mismo sueño.
Navegué algún tiempo por un reflejo
de agua para no pasar tanto frío.